Junot Díaz confiesa su infierno: “Fui violado a los ocho años”

“Sí, me ocurrió. Tenía ocho años cuando fui violado. Por una persona adulta en la que confiaba. Después de violarme, me dijo que tenía que volver al día siguiente porque si no ‘iba a tener problemas’. Y, porque estaba confuso y aterrorizado, volví y volví a ser violado. Nunca le dije a nadie lo que pasó, pero ahora te lo estoy contando a ti”. Así relata el escritor estadounidense Junot Díaz (Santo Domingo, 1968) el drama que “partió su vida en dos” en una carta abierta en The New Yorker.

El emisario a quien empieza a contárselo es un lector que un día se acercó a que le firmara un libro en un acto promocional en Massachusetts y le preguntó si los abusos que aparecían en sus relatos se basaban en su experiencia personal. Nunca le contestó. Hasta ahora.

El autor de Drown cuenta en este artículo su infierno desde entonces, su vida en la vergüenza y el silencio, los problemas que tuvo en el colegio, en el instituto, en las relaciones con mujeres con las que no quería acostarse y que terminaban por dejarlo. “Puedo decir, verdaderamente, que casi me destruyó (…). Jodió mi niñez. Jodió mi adolescencia. Me jodió la vida entera. Más que ser un dominicano, más que ser un inmigrante, más incluso que ser descendiente de africanos, mi violación me definía. Empleé más energía huyendo de ella que viviendo. Estaba confuso acerca de por qué no me defendí, por qué tuve una erección mientras era violado, qué había hecho para merecerlo”.

A los 11 años sufría depresión y rabia incontrolada; a los 12 no se miraba al espejo nunca; a los 14 se ponía la pistola de su padre en la cabeza. Años después intentó suicidarse dos veces, una de ellas con las pastillas contra el cáncer de su hermano, un día antes de ser aceptado en una universidad y conseguir, con un cambio radical, salir adelante. Pero el infierno seguía ahí. Nunca pidió ayuda y por las noches era todavía peor. “Intentaba olvidar, pero nunca olvidaba”, comenta.

Solo cuando pidió ayuda y acudió a una psicoterapeuta, empezó a salir adelante y consiguió contárselo a su pareja y a sus amigos. Ahora, tras esta confesión, dice que siente como si tuviera una segunda oportunidad en la vida.

Junot Díaz tenía siete años cuando su familia emigró a una zona particularmente deprimida del cinturón industrial de Nueva Jersey. Durante su infancia vivió el trauma de tener que cambiar de lengua, algo que siempre ha contado, pero el verdadero trauma estaba en otro lugar. Pobre, apremiado por una difícil situación familiar, Díaz buscó refugio en la literatura. Publicado cuando su autor tenía 28 años, su primer libro, un delgado volumen de relatos titulado Drown (1996). Con el segundo, La maravillosa vida breve de Oscar Wao, publicado 11 años después, ganó el Pulitzer.

 

Source: elpais.com



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